La Salud de los Estados Unidos
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Guerra

El cabo Roy Humphrey, un soldado estadounidense herido de metralla en Sicilia, recibe plasma sanguíneo del cabo mayor Harvey White, 1943..

El General William Tecumseh Sherman declaró que “La guerra es un infierno”, y la capacidad destructiva de su ejército ciertamente lo demostró en su Marcha hacia el Mar en 1864. Pero existía otro infierno entre los heridos y los enfermos durante la Guerra Civil . Aproximadamente 620,000 soldados de ambos lados murieron en el conflicto, sólo un tercio de estos a causa de heridas de batalla. El resto murió de infecciones causadas por malas condiciones sanitarias en los hospitales (los médicos a veces no tenían agua para lavarse las manos durante días), trastornos intestinales ocasionados por la fiebre tifoidea, diarrea y disentería , o neumonía y tuberculosis .

Cuando llegó la Segunda Guerra Mundial, la comprensión básica de la teoría de los gérmenes había mejorado enormemente la eficacia del tratamiento médico. También aseveró el avance del tratamiento de las infecciones y enfermedades que habían devastado ejércitos en tiempos anteriores. Las sulfamidas de producción masiva pasaron al uso común como un tratamiento eficaz de la neumonía. Después del Día D, los médicos trataron las heridas con una nueva versión de la penicilina , que era en 14 veces más potente que el fármaco anterior. También curó la gonorrea y la sífilis . Aunque las transfusiones sanguíneas se difundieron ampliamente, la Cruz Roja , siguiendo el ejemplo del ejército de los EE. UU., segregó la sangre por raza.

Afiche del Proyecto de Servicio de Guerra, c. 1942..

Durante la guerra de Corea , los nuevos hospitales quirúrgicos militares móviles (M.A.S.H., por sus siglas en inglés) podían curar rápidamente a los pacientes, dada su proximidad a las líneas de choque y el uso de helicópteros para transporte. Esto redujo la tasa de mortalidad de soldados heridos de 4.5% durante la Segunda Guerra Mundial a 2.5%. Durante la Guerra de Vietnam , los médicos entendían mejor los efectos de lo que se llamaba antes neurosis de guerra (“shell shock”) y muchos más soldados fueron diagnosticados y tratados por lo que ahora se conoce como trastorno del estrés postraumático.

Durante las guerras en Irak y Afganistán, las nuevas corazas corporales y los cascos protectores han permitido que muchos soldados sobrevivan lesiones que los habrían matado en conflictos anteriores. Los vendajes hemostático s también han mejorado enormemente las perspectivas para los soldados heridos. Debido a que el 15% de los soldados son ahora mujeres, son más propensas a sufrir bajas que antes. Al igual que en las guerras anteriores, las mujeres soldados también enfrentan la amenaza del asalto sexual. Si bien han aumentado las tasas de supervivencia, más soldados que regresan de la guerra confrontan efectos mentales y físicos y la dificultad de reajustarse a la vida civil.

8vo Hospital de Evacuación, atendido por la Universidad de Virginia, Italia, Segunda Guerra Mundial.